Colaboramos con la Asociación Cristiana de Jóvenes de Ecuador

Colaboramos con la Asociación Cristiana de Jóvenes de Ecuador

Una de las ONG con las que colaboramos en Ecuador es YMCA (Young Men´s Christian Association). La Asociación Cristiana de Jóvenes de Ecuador cuenta con sedes en tres provincias entre ellas Quito y Santo Domingo, que atienden a un total de 1960 niños que provienen de familias formadas por madres solteras o al cuidado de familiares, ya sean abuelos, tíos y/o primos menores de edad. Todas ellas familias con problemas de tipo afectivo, emocional o con falta de ingresos por carecer de empleo.

Santo Domingo es una ciudad compuesta mayormente por la migración interna del país. Las familias que forman parte de los programas de esta ONG, en algunos casos provienen de realidades de violencia intrafamiliar en los que predominan problemas de alcoholismo o drogadicción entre otros trastornos.

En el sector rural las condiciones y necesidades de la población superan la capacidad de atención de los gobiernos seccionados, por lo que el crecimiento poblacional y la demanda de servicios básicos no son suplidos de manera eficiente.

Por otro lado los sectores urbanos populares del sur de Quito donde esta ONG desarrolla diversas actividades en el marco de la campaña “Una Navidad sin miseria”, son parroquias en donde las familias son de escasos recursos y no tienen un servicio de atención en desarrollo infantil, o se encuentran alejados de varios de los servicios de protección especial.

La población de estas parroquias también es producto de la migración interna del país, sobre todo de la zona centro de la sierra, de varias comunidades indígenas que buscan mejorar sus condiciones de vida a través de la búsqueda de una fuente de empleo en la capital del país.

Nuestra colaboración con dicha asociación hace posible que los niños con los que trabajan sean un poco más felices. Los juguetes que enviamos consiguen devolverles la sonrisa y que se sientan menos solos. Gracias a ellos olvidan sus problemas familiares, dejan a un lado las preocupaciones, pudiendo disfrutar libremente de su derecho a jugar.