Jugar de niños les garantiza una vida mejor de adultos.

Jugar de niños les garantiza una vida mejor de adultos.

El juego es un instrumento indispensable para aprender y desarrollar la creatividad. Los beneficios físicos y psicomotores están demostrados, así como la ayuda que un juguete supone para el desarrollo mental del niño,  para fomentar su sociabilidad y aumentar su autoestima.

Elaine Burke, una experta en salud de la Universidad de West Indies, estudió el papel que juegan los padres en la interacción con sus hijos y la influencia del juego con ellos en su capacidad cognitiva.

En 1986, junto a otros profesionales de salud visitaron a niños en los barrios más pobres de Kingston para animar a los padres a jugar con sus hijos. 

Veinte años después los beneficios del juego están claros, esos niños con quienes sus padres jugaban, no solo tienen un coeficiente intelectual más alto, sacaban mejores notas en la escuela y eran menos violentos. Además los investigadores descubrieron que también ganaban hasta un 25% más que otros niños de su condición que no habían participado en el proyecto.

Una iniciativa parecida, apoyada por el Banco Mundial, trabajó en 96 barrios pobres de Colombia. Durante un año y medio se visitó cada semana a las madres, para enseñarles cómo jugar y hablar con sus hijos. Varios años más tarde los investigadores volvieron y percibieron mejoras en el desarrollo cognitivo de los niños y en sus habilidades de escuchar, comprender y leer.

El juguete no es sólo ocio, es educación, bienestar y autoestima para los niños que tienen la suerte de poder jugar.