Muy pronto cumpliremos el sueño de miles de niños

Muy pronto cumpliremos el sueño de miles de niños

“Un juguete, una ilusión” cerró su XVII edición el pasado día 6 enero y desde entonces estamos inmersos en la recogida de los bolígrafos sobrantes para saber el número de bolígrafos vendidos y poder calcular la recaudación obtenida este año.

Ese dato sumado a las donaciones de particulares y empresas que cada año aportan su granito de arena a la causa, así como al dinero recaudado de las iniciativas que hemos organizado durante la campaña, como es el caso de la carrera solidaria y el concierto  de Navidad, determinará la recaudación total de esta edición.

Con esa cifra la Fundación Crecer Jugando definirá el número de países a los que llegaremos este año y los juguetes que podremos enviar, teniendo en cuenta todas las solicitudes de las distintas ONG recibidas a lo largo de todos estos meses. Será entonces cuando los fabricantes de juguetes colaboradores se pongan manos a la obra para disponer todos los juguetes que harán las delicias de los más pequeños una vez los tengan entre sus manos. Juguetes que recorrerán miles de kilómetros desde Ibi hasta que lleguen a su destino, en su mayoría lugares recónditos de difícil acceso pero a los que llegamos gracias a los voluntarios de las ONG con las que trabajamos allí.

Todo con el finP1020707 de poner el juego al alcance de todos los niños.

“Un juguete, una ilusión” nació con el propósito de enviar juguetes a los niños más desfavorecidos del mundo y un año más con vuestra ayuda hará posible que niños con muchas dificultades para ejercer el derecho al juego lo hagan. Niños que merecen ese juguete porque nunca antes han tenido uno en sus manos y nosotros les daremos la oportunidad de tener el primero de su vida, ese juguete que le acompañará siempre y le marcará el resto de su vida. Un juguete al que mimarán, cuidarán y con el que compartirán sus días. Se trata del primero de su vida con un gran significado para ellos pues se lo envía alguien anónimo, que aun sin conocerle se acuerda de él, haciendo posible que como niños que son puedan jugar y eso nunca se olvida.