Juguetes que alivian heridas de guerra

Juguetes que alivian heridas de guerra

Todos los niños alrededor del mundo sienten por igual la misma necesidad de juego e ilusión. Por eso la Campaña ‘Un juguete, una ilusión’ no conoce fronteras y a lo largo de sus XVII ediciones ha repartido juguetes en países que han vivido una guerra, como Irak, o países como Jordania que acogen a refugiados de guerra.

Estos repartos se han hecho a través de organizaciones como Mensajeros de la Paz, entre otras ONGs, para complementar su trabajo en educación, integración de personas discapacitadas o sanidad. Estas entregas aportan alegría y esperanza a una infancia que no lo ha tenido fácil. El juguete que reciben les ayuda a sobrellevar las dificultades.

Sobre el efecto terapéutico que tienen los juguetes en los niños que han vivido la guerra nos hablaba el Padre Ángel, fundador de Mensajeros de la Paz y Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. En una carta nos explicaba la situación vivida en la entrega de juguetes en un colegio de Bagdag pocos meses después de la caída de Sadam. Colocaron los juguetes en el centro del patio del colegio, pero para su asomjuguetes1bro los niños permanecían en el soportal: “La directora del colegio nos dijo que los niños tenían miedo  de salir del porche porque temían que volvieran los aviones y los misiles que durante años habían bombardeado la ciudad. Metimos los juguetes en el soportal y los fuimos dando. […] Al rato todos los niños jugaban en el exterior, chillaban, se reían, y corrían empujando sus coches. Una profesora apretó mi mano mientras me decía: “Gracias por devolver las risas a este recreo. Gracias por hacer olvidar la guerra a los niños”.                         

En esa misma carta el Padre Ángel recordaba que al socorrer a los niños en sus necesidades más básicas también hemos de tener en cuenta su derecho al juego. Nos decía: “Es verdad que los niños que han vivido la guerra, la enfermedad, o la pobreza en todo el mundo necesitan algo más que juguetes: necesitan justicia, educación, vacunas, medicamentos, poder explotar sus propias riquezas… pero también tienen derecho a jugar, a reír, y a divertirse. Esos niños necesitan esperanza. Y mucha ilusión”. Miles de momentos como estos, en los que se devuelve a los niños su derecho al juego son posibles gracias a la colaboración de personas como tú. Gracias por hacerlo posible.