“Un juguete, una ilusión” visita diferentes proyectos en Benín

“Un juguete, una ilusión” visita diferentes proyectos en Benín

A principios de este mes el Director de la campaña “Un juguete, una ilusión”, Alberto Azcona se ha desplazado hasta Benín para conocer los proyectos y la labor que están realizando en estos momentos algunas de las ONG con las que colaboramos.

Un  viaje donde pudimos visitar los distintos centros y ludotecas a los que hemos dotado de juguetes todos estos años.

Mensajeros de la Paz, Salesianos de Don Bosco y la Organización SED (Solidaridad Educación y Desarrollo) a través de su contraparte local Vie pour tous (Vida para todos) son las 3 organizaciones a través de quienes llegamos a este país y precisamente son ellas quienes nos han acogido y acompañado durante toda nuestra estancia con el fin de mostrarnos la realidad que viven los niños allí, sus necesidades y contemplar el beneficio que provocan nuestros juguetes en los más pequeños.

Han sido un total de 6 días y más de 1.500 kilómetros pasando por Cotonou, Parakou, Natitingou, Tanguietan, Abomey… Un largo recorrido por distintas ciudades de Benin, cada una con sus propias historias. La mayoría de los menores a quienes damos los juguetes en este país son niños de la calle que han sido acogidos en distintos centros que atienden las ONG.

Nuestra misión es ayudarles a ser más felices, a desarrollarse jugando, darles una oportunidad de utilizar la imaginación y compartir. Hemos podido comprobar como muchos de los juguetes que han recibido en años anteriores están rotos pero los siguen guardando como si fueran reliquias, lo que demuestra el gran valor que dan a los juguetes. Concretamente en Cotonou se encuentra la ludoteca del centro Hortense, que  cuenta con el apoyo de una ONG que se encarga de recuperar todos los juguetes rotos para darles una segunda vida. Así es Benin. Sus gentes son generosas, sonríen, bailan, disfrutan de la vida. Han aprendido a ser felices con lo que tienen por eso un juguete nuevo cuando lo reciben es un tesoro al que cuidar.  

Dentro de nuestro recorrido el primer día visitamos también la ludoteca del Centro de Alegría Infantil y la del Centro Nacional Hospitalario Universitario. La segunda jornada fue el turno de conocer el centro Magone de Don Bosco y a la hermana Maria Damaris que está llevando a cabo proyectos con menores en Akpakpa Donatin y Ouidah. Seguimos camino de Parakou para conocer la escuela que gestiona la Fundación Vida para todos. En nuestro tercer y cuarto día de viaje los misioneros diocesanos Rafael y Juan Pablo nos habían organizado unos encuentros con las poblaciones Peuhl del Norte de Benin, hasta donde viajamos para ver la escuela que atienden allí.  En ella han creado unos campos de baloncesto y precisamente a sus alumnos les hicimos entrega de balones para que pudieran hacer uso de ellos en las canchas. 

También tuvimos oportunidad de conocer la población de Tchatchegou y su ludoteca donde acuden niños que cuando no están en la escuela se ven obligados a trabajar para sustentarse a sí mismos y a sus familias.

Otro de nuestros destinos fue Tanguietán donde estuvimos viendo el centro de nutrición infantil de las Madres Inmaculadas, el hospital de las Hermanas Franciscanas con su respectiva ludoteca, así como una facilitada por Mensajeros de la Paz en Allada que atiende a niños huérfanos.    


En algunos de estos sitios Alberto Azcona ha tenido oportunidad de entregar personalmente juguetes que habían llegado recientemente, una labor muy emotiva que le ha hecho vivir una vez más la ilusión que experimentan los menores al recibir su juguete.

 La felicidad de estos niños y todos a los que llegamos es posible gracias al apoyo de miles de personas que colaboran con nuestra campaña comprando su bolígrafo solidario. Eso hace que año tras año podamos seguir ayudando a que los niños aprendan jugando, puesto que el juego proporciona al pequeño momentos de ocio, pero además tiene una vertiente socializadora y educativa igualmente importante y necesaria.